Los Parques Nacionales de Secoya y de Kings Canyon circundan unos de
los parajes más agrestes de la tierra. Sin embargo, también en ellos hay lugares apacibles.
Lugares donde uno se puede refugiar del vertiginoso ritmo que impone el mundo civilizado de
hoy. Estos parques gemelos de la Sierra del Sur están listos para ser explorados y disfrutados,
pero lo que es más importante todavía, para preservarlos para futuras generaciones.
Los viejos y gigantescos árboles de secuoyas, las mayores
coníferas de América, de varios miles de años, parecen
haber puesto sus raíces en el tiempo, como silencioso testimonio, en contraste con nuestro
breve promedio de vida de setenta años.
El Parque Nacional de Secoya está ubicado en el sur del estado de California y fue fundado en
1890 para proteger los árboles más grandes que existen sobre la tierra. En 1940 el Congreso
de los Estados Unidos creó el adyacente Parque Nacional de Kings Canyon para preservar el
clima de las Altas Sierras.
Los parques nacionales son parajes apartados por decretos del Congreso de los Estados Unidos
para proteger y preservar características de significancia nacional, tales como la belleza
del paisaje o la importancia científica, histórica y recreativa de estos parques. Este
incomparable legado natural es de todos los norteamericanos, que lo comparten con los
visitantes de todo el mundo.
El Congreso de los Estados Unidos decretó la fundación del Parque Nacional de Secoya en
septiembre de 1890. Una semana después se promulgó otra ley que triplicó el tamaño original
del parque y estableció, también, el Parque Nacional del General Grant. En 1940, este parque
llegó a formar parte del recién inaugurado Parque Nacional del Kings Canyon. Cada uno de
estos parques se estableció con la idea de proteger y preservar los árboles gigantes de
secoya y la apacible tranquilidad en la que habitan. Cientos de cañones, miles de lagos y
miles de verdes y frescos bosques ayudan al desarrollo de una impresionante variedad de
plantas y animales. Estos parques, islas de descanso y recreo, son también un refugio para
el hombre. Por lo tanto, venga a respirar el aire fresco de estas montañas y deléitese con
la fragancia de estos bosques. Disfrute personalmente del tonificante reposo de este
parque.
El valle del Mineral King es para los visitantes el punto de partida para llegar a las
regiones remotas de la sierra.
Árboles colosales pueblan los variados bosques coníferos del sur de la Sierra Nevada. Ellos
alcanzan la cumbre de su desarrolloo a orillas de los ríos Kings y Kaweah. Estos bosques de
gigantes crecen en mesetas no afectadas por los glaciares a más de 2.000 metros. Cuatro de
los árboles de secoya más grandes viven en esta región. Aunque aquí también existen otros
árboles tales como el pino dulce, el abeto blanco y el abeto rojo que alcanza proporciones
descomunales; ellos son de tamaño insignificante cuando se los compara con los verdaderos
gigantes. El secreto del desarrollo de estos super árboles es el medio ambiente. Las
precipitaciones que alcanzan un promedio de 115 cm anuales y los suelos ricos en minerales
aseguran el constante y rápido desarrollo de los árboles. Se entiende, por supuesto, que la
protección dedicada a los parques nacionales, explica el que aquí no exista el temor a los
estragos que pudieran ocasionar el hacha de un leñador o la excavadora de un constructor.
Sólo la naturaleza fija los ciclos de la vida y la muerte. ¿Qué altura alcanzarán estos
árboles? Eso nadie lo sabe, porque, por ejemplo, el árbol del General Sherman tiene entre
2.300 y 2.700 años y todavía sigue agregando a su masivo tamaño aproximadamente 1,5 metros
cúbicos por año.
Los arrugados troncos rojo-canela de la secoya gigante contrastan con el tronco negro
grisáceo cubierto de liquen del abeto blanco. El liquen amarillo, llamado también lobo, se
encuentra en muchos árboles del bosque, pero usualmente no crece en la secoya gigante.
La secoya adulta pesa alrededor de 1.000 toneladas y alcanza una altura aproximada de 82
metros. En vez de tener una raiz principal que mantiene el árbol erguido, tiene un sistema
de raíces de no más de un metro y medio de profundidad que pueden llegar a extenderse por
todo un acre.
Los helechos cubren la base de las gigantescas secoyas y señalan el fin del verano con sus
hojas que cambian de verde a amarillo. Las esporádicas tormentas de los meses previos al
invierno humedecen estos árboles. Ahora, la niebla ha vuelto con la esperada lluvia de otoño;
lluvia que irá aumentando a medida que la temperatura baje. Los primero copos de nieve cubren
los altos picos con su reluciente manto blanco, señal de que el invierno está cerca.
Las fuertes nevadas de la Sierra del Sur, que tienen un promedio de 5 a 7,5 metros de
profundidad a más de 1.800 metros de altura, aseguran abundancia de agua a las gigantescas
secoyas. Durante el verano, sin lluvias, los depósitos de nieve de más de 3 metros de
profundidad llenarán de agua los depósitos subterráneos de los cuales las secuoyas se
alimentarán. Aunque estos árboles pueden resistir el peso de grandes acumulaciones de nieve
sobre sus ramas; cuando estas son demasiado pesadas quiebran las ramas. Sin embargo, en la
mayoría de los casos, otras son las razones que causan la caída de los árboles.
Las secoyas sólo crecen de las semillas. La ardilla (tamiascarus douglasi) del noroeste de
los Estados Unidos juega un papel importante en la dispersión de las semillas. En contraste
con otras ardillas del norte que ingieren las semilas del pino y del abeto, esta ardilla sólo
come la pulpa suave de las piñas de la secoya verde. La ardilla dispersa las semillas para su
futura germinación, ya sea que las coma en lo alto de un árbol o en un escondite en el suelo.
Las gigantescas secoyas se desarrollan y evolucionan con la ayuda del fuego, el cual trae a
la superficie del suelo los minerales que más tarde se convertirán en fértil cuna para la
germinación de las semillas. El fuego también minimiza la competencia entre los árboles
creando aberturas que permiten el paso de la luz para que llegue a las semillas. Por lo tanto,
el fuego reduce la presencia competitiva de otro tipo de vegetación, dando preferencia al
desarrollo de esta especia de árboles que de otro modo se extinguiría.
La piña de secoya es del tamaño de un huevo de pollo y en su interior alberga unas 200
semillas pequeñísimas que sólo pesan milésimas de un gramo.
El arbol del General Grant ejemplifica la belleza del bosque de secoyas. Este árbol se
encuentra en la arboleda Grant del Parque Nacional del Kings Canyon y el Congreso lo designo
"Árbol de Navidad Oficial de la Nación", en 1926. Cada año los pobladores locales celebran
servicios religiosos durante la Navidad, al pie del árbol. Este recibió un segundo honor
treinta años después de la designación recibida por el presidente norteamericano Coolidge.
Esta vez, fue otorgado por el almirante de marina Chester W. Nimitz, héroe de la guerra del
Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial, quien, con la autorización del Congreso, lo
proclamó Arbol Oficial de la Nación, como un monumento nacional en memoria de los soldados
que murieron durante la guerra.
La tierna y frágil madera de una secoya madura se quiebra fácilmente cuando los árboles se
caen. Estas características fueron, quizá, la salvación del árbol. Al principio, la industria
maderera consideró a estos monarcas del bosque un recurso excelente. Sin embargo, la tala no
dió ganancias, debido a las características de la madera. Casi el 75% de cada árbol gigante
se desperdiciaba. Hoy, la mayoría de las secoyas gigantes está amparadas por leyes estatales
y federales del país.
El Monte Whitney, que resguarda los límites orientales del Parque Nacional de Secoya, está a
4.418 metros de altura. Desde aquí hacia el norte, sur y oeste se divisan las famosas "Altas
Sierras" que abarcan un área de aproximadamente 2.590.000 metros cuadrados. Los Parques
Nacionales de Secoya y del Kings Canyon también resguardan permanentemente este legado
desértico. Esta región rural agreste es, sin embargo, un paraíso para los excursionistas
porque no hay carreteras que dividan la región. Para internarse en las montañas se puede
usar la red de senderos del Servicio de Parques Nacionales. Cada verano estos senderos,
que en total cubren más de 1.000.000 de metros, están llenos de excursionistas que gozan
de los lánguidos días y de las noches estrelladas ausentes de lluvia.
La región de nieve y hielo, más conocida como el ártico, está a 4.800 kilómetros al norte
de la Sierra Nevada. Sin embargo, a los 3.000 metros de estas montañas, las condiciones para
la vida son similares a las del polo norte. Aquí las temperaturas bajan a menos de cero
grados y rara vez suben. Una gruesa capa de nieve envuelve las montañas con excepción de
los picos azotados por los vientos. Los veranos son cortos y las heladas ocurren con
frecuencia. Este difícil medio ambiente permite la supervivencia de sólo las pocas plantas
y animales que han podido adaptarse a él.
En 1886 la cooperativa Kaweah de California empezó la construcción de una carretera para el
transporte de troncos en propiedades localizadas dentro del bosque Giant. Esta carretera se
terminó en 1890, pero todos los derechos de propiedad fueron declarados nulos y por lo
tanto ningún árbol del bosque fue cortado.
Aunque los parques se fundaron en 1890, al principio el público los usó muy poco debido a
las dificultades de acceso y la falta de servicios públicos. La primera carretera de acceso
fue empezada por los colonos kaweahs y terminada por el ejército norteamericano en 1903,
abriendo así un camino hacia el bosque Giant. Al año siguiente, llegó el primer automóvil
al "Giant Forest" donde un campamento ofrecía cama y comida al viajero. Se establecieron
comodidades similares en el parque nacional "General Grant". Los dos parques fueron conectados
por una carretera general, en 1935.
Es muy probable que los árboles gigantes recibieran su nombre en honor al indio cheroquee
llamado Sequoyah, célebre líder y hombre de letras. Este inteligente hombre transcribió la
lengua de su tribu y ahora se le honra en el Statuary Hall de Washington, D.C.
Hale Tharp, un ganadero pionero de los Three Rivers, fue guiado por sus amigos indios
potwishas y "descubrió" el "Giant Forest" en 1858.
En 1891, tomó 8 penosos días cortar el árbol Mark Twain. Puesto que el ejemplar es casi
perfecto, la base del tronco se exhibe aún en el Museo Norteamericano de Historia Natural.
En la actualidad, en el lugar del tocón, localizado en la cuenca "Big Stump", hay una
exposición.
Para el veraneante común, las colinas de la Sierra no son más que otro obstáculo que hay que
vencer antes de llegar a la meta, las verdaderas montañas. Las colinas marrones y sin vida
se muestran secas y desoladas. Sin embargo, con la llegada de las lluvias ocurren los cambios.
Como si hubiesen sido tocados por la barita mágica de un hada, los resecos paisajes cobran
vida en vibrantes colores. El vivo verde del tierno pasto, el fresco verdor de las hojas del
castaño y el caleidoscopio de millones de coloridas flores transforman las estériles colinas
y valles en un vasto jardín. La actividad de los animales también aumenta. El pájaro
carpintero que se alimenta de bellotas y el arrendajo, ahora debe compartir su territorio
con otras aves. Las ardillas salen de sus madrigueras. Inclusive el hombre empieza a tomar
más interés en el mundo que lo circunda. Sin embargo, muy pronto las lluvias desaparecerán
y los largos y secos días reaparecen. El colorido derroche de la naturaleza avanza a las
zonas elevadas. Y una vez más, las colinas se visten de marrón en espera del retorno del
hada con la barita mágica.
El Parque Nacional del Kings Canyon se compone cde dos secciones. La sección principal es
un bosque de 450.000 gloriosos acres. El área de la arboleda Grant es la otra sección que
se desprende del Parque Nacional de Secoya. El Arbol de Navidad Oficial de la Nación se
encuentra aquí, como también la montaña Redwood que es el bosque más grande de secoyas.
De la arboleda Grant parte un espectacular camino de 48 kilómetros que conduce a la arboleda
Cedar y al Kings Canyon. Al salir de la arboleda Grant, el camino inicia un empinado descenso
abriéndose paso a través de los residuos de las que fueran magníficas secoyas, hasta que
repentinamente aparece un vasto panorama. Aquí, en gran escala, están los cañonesdel poderoso
Río de os Santos Reyes, conocido también como el Kings River. El camino desciende bruscamente
y entra al cañón interior South Fork de paredes de granito. Al principio, el cañón es angosto
y en forma de "V", pero luego forma un amplio valle en forma de "U" a medida que el cañón se
acerca a los orígenes del río. Aquí, en los bancos del río, está la arboleda Cedar, pero esto
ya será otro parque... esto ya será otra historia...